Intensa-mente me llevó a un gran viaje


No me asombró cuando vi que Intensa-mente (Inside Out) tenía una puntuación de 8.0 en la página medidora de cine, Filmaffinity. El Padrino (1972) cuenta con nueve puntos en ese mismo portal; lo que quiere decir que estamos ante una joya, una obra maestra animada de colores y emociones, con la grandísima capacidad de sacarte las más sublimes de las lágrimas. Riley es una chica que disfruta -o padece- toda clase de sentimientos. Aunque su vida ha estado marcada por Alegría, también se ve afectada por otro tipo de emociones. Lo que ella no entiende muy bien es por qué motivo tiene que existir Tristeza en su vida. Por eso una serie de acontecimientos hacen que Alegría y Tristeza se mezclen en una peligrosa aventura que da un vuelco a todo su mundo. Esa es la historia central, pero luego vemos cómo la trama va mostrando ciertos matices con una inteligencia increíble. Presentan con destreza un tema sumamente complejo, haciéndolo atractivo tanto para los padres como para los pequeños, quienes pueden llegar a entenderlo con total facilidad.


Viendo Intensa-mente recordé cuánto me costó seguir cintas como Inception, la cual tuvo que recurrir a recónditos rincones del más complicado sueño para poder explicarnos los niveles en los que se desarrolla. Entonces le agradecí tanto a Michael Giacchino (director) por habernos entregado esta belleza sin mucho recoveco. Esta entrega existe para hacernos feliz y para saber que vale la pena existir, que vale la pena el cine. 


Es una película densa y conceptual que nos alegra el día. La lluvia de ideas y de ingenio, de guiños y de gags que llaman a la reflexión sobre todo lo que ocurre en nuestra mente es apabullante. Además su ritmo constante nos lleva de la mano a un espacio lleno de sorpresas jamás imaginadas. ¿Por qué lloré? Porque me dio un paseo por mi infancia, por el hogar donde viví con mis padres... Porque me recordó las incertidumbres de mi adolescencia y porque al final caí en cuenta que la melancolía es necesaria y una gran maestra que forja mi carácter y me hace seguir adelante todos los días. Inside Out es una delicia en todo sentido. No te la pierdas, por favor. Dato: Está en la lista de las preseleccionadas para el renglón de Mejor Película Animada en los Oscar 2016. 



Puntuación 5 de 5

Terror británico original


Londres. Una fría noche invernal, Kate va a tomar el metro y, mientras espera en un banco del andén, se queda dormida. Cuando se despierta, se da cuenta de que todo el mundo ha desaparecido. La estación la cerraron y ella es la única adentro (y encerrada). Presa del pánico, intenta salir, pero no halla por dónde. De pronto, llega un tren completamente vacío, y ella sube. El convoy se detiene en mitad del túnel y su vagón queda a oscuras. A partir de ahí a la chica le esperan sucesos que pondrán a prueba su cordura. Esta es la sinopsis de Creep, una cinta de terror que estrenaron en 2004 en Reino Unido. Hablo de ella a propósito de que este es el fin de semana "más terrorífico del año", en el que comienzan a desempolvar los títulos de este estilo. Sin embargo, no quise nombrar las clásicas, sino una que -para variar- mantuvo a la crítica dividida en su tiempo. Su premisa me parece muy original y creativa. Lástima que en el camino se desinfla bastante. Lo bueno es que Christopher Smith (director) nos regala un final tan pero tan espectacular que solo con él la entrega eleva sus puntos considerablemente. Sin su desenlace todavía yo estuviera lamentando el tiempo que invertí viéndola; que bien que no lo perdí. 


Tiene mucho gore(innecesario para mi gusto) y gritos de más, y aún así es completamente disfrutable, sobre todo por el hecho de que su atmósfera nos envuelve de manera que nos involucramos de lleno con la protagonista. La acertada Franka Potente me dejó una grata impresión, a pesar de que es la primera vez que la veo. Al igual que ella, me sentía agobiada, atrapada... imaginando qué haría en una situación similar. "Me moriría del miedo", pensaba. En mi opinión, la trama tiene un argumento con mucha imaginación y muy bien contado, el cual te engancha en ciertos momentos (en otros no tanto). ¿Que hay películas de terror mejores? Sí. ¿Que el guion tiene huecos? También. Solo que la angustia que produce y la originalidad que presume hace que la veas de principio a fin. Y es ahí, en el cierre, cuando sonríes por haberte quedado. Así que no dudo en recomendarla, sobre todo a quienes coleccionan todo lo que tenga que ver con este género. Búscala, disfrútala y más nada.

Puntuación: 2.5 de 5 





Escalar el Everest, ¿Por qué?



Esta semana tuve el placer de ver Everest, del director Baltasar Kormákur, que está basada en los hechos que acontecieron en 1996, cuando dos expediciones se enfrentaron a la peor tormenta de nieve mientras intentaban escalar la llamada "cima del mundo". Quedé perpleja desde el inicio, no solo por la cantidad detalles que nos ofrecen, sino también por el aspecto visual, el cual es soberbio y nos traslada hábilmente al Himalaya. Le doy 20 puntos a la impresionante fotografía (con toda seguridad, esto es lo mejor del filme). Hermosísima la montaña azul, inmensa, aterradora... La luz del día y los planos que enseñan las madrugadas. Todo está filmado con total cuidado y perfección. Luego está la trama. La película nos va introduciendo poco a poco en el clima que reinaba entonces en el monte Everest. 


Rob Hall (Jason Clark) es uno de los líderes de una empresa que se dedica a subir a otros montañeros por un "módico" precio de 60 mil dólares. Junto a él está Scott Fischer (Jake Gyllenhaal), quien rápidamente formó su propio negocio con el mismo propósito. Tengo que admitir que yo no sabía que estas “excursiones” las preparaban para cualquier aficionado que se considera "en forma", y me llamó la atención el hecho de que casi todos estos turistas sean cincuentones, lo que aumenta las probabilidades de regresar muertos. Y eso es lo bueno de Kormákur, que nos regala un relato creíble, humano y realista; una especie de material didáctico para quienes jamás haremos tal hazaña. 


Al igual que a los personajes, nos van aclimatando y preparando para saber si es posible alcanzar la meta. Aquí la subida hasta la cumbre se exhibe como un paseo, a veces a cuatro patas, pero sin prácticamente escalada de paredes o estrepitosas caídas. Tampoco hay mayor uso de los efectos especiales. Con lo que realmente lidia esta gente es con la falta de oxígeno a más de ocho mil metros de altura y con su propio estado de salud. Eso me asombró. Lo único malo es que hay muchos actores y poco se profundiza en sus desarrollos. En ocasiones hasta tienes que hacer un esfuerzo para saber quién es quién en medio de la nieve. Pero, por otro lado, me gustó la participación de Jason Clarke, Josh Brolin y Emily Watson (BRUTAL). Y -por supuesto- no puedo obviar la actuación de Keira Knightley, quien le pone la fresa al pastel con una de las escenas más desgarradoras. En definitiva, Everest es súper recomendable; una entrega interesantísima, desmitificadora y dramática, capaz de acercarnos un poquito al alpinismo que se realiza en esta imponente montaña y dejarnos una interrogante: ¿Por qué lo hacen?


Valoración: 4 de 5

Todo es grande, gigante e inverosímil


No entiendo por qué la gente se enrolla. El cine, como casi todo en las artes, es subjetivo. Me costó, pero finalmente aprendí hace poco que cuando tenga que hablar de alguna película debo evitar la frase "es mala". De repente para mí lo fue, pero a otra persona le pareció la maravilla del siglo. San Andreas, dirigida por Brad Peyton (Journey 2: The Mysterious Island), entra en ese saco donde se mezclan miles de opiniones. Por ejemplo, para The Wrap esta cinta es "una chorrada"; mientras que para el San Francisco Chronicle se trata de una entrega "más impresionante que otra cosa". 


A mí sinceramente me entretuvo. No es la mejor que se ha hecho para la gran pantalla, pero si una producción tiene la capacidad de divertirte y hacer que pases un buen rato mientras te comes las cotufas, ya ganó. Si, por el contrario, te dan ganas de abandonar la sala, entonces ese guion jamás debió rodarse. Sin embargo, San Andreas (o Terremoto, como también se le conoce) tiene un punto a favor, y es que logra inyectar algo de acción a todos los públicos. El director se encargó de poner patas arriba toda San Francisco, algo que me gustó. Sus efectos son bastante aceptables. Aunque no sé si la lógica de la gravedad está aplicada completamente en sus secuencias. Ver cómo caen los edificios y se parte la tierra en mil pedazos es todo un espectáculo típico digno del cine palomero y dominguero. 


¿Cuál es su parte negativa? Que es demasiado predecible. Desde el comienzo ya sabes qué va a pasar con la historia de cada uno de los personajes involucrados. No hay profundidad ni mucho argumento. Además el drama familiar está tan trillado como gastado. Dwayne Johnson (mejor conocido como La Roca) es un piloto de helicóptero de búsqueda y rescate, quien deja de ser el héroe público para convertirse en el salvador de su exesposa (Carla Gugino) y su hija (Alexandra Daddario). No está mal, yo diría que está en modo "automático". Así que no nos enredemos... Este filme entretiene lo suficiente, solo que -lamentablemente- no será una referencia del género. Durante unos escasos minutos recordarás su puesta en escena, en la que todo es grande, gigante, melodramático y -en extremo- inverosímil. Nada más



Puntuación: 2 de 3

Pixels sería mejor sin Adam Sandler


Los que ya me conocen saben que -desde que comencé a escribir esta columna en 2010- Adam Sandler no es santo de mi devoción. Si puedo sacarle el cuerpo a alguna de sus películas lo hago. No me parece un actor con gracia, pero bueno... Lo que quería decirles es que no pude evitar ver la producción de Columbia Pictures, Pixels, una cinta que narra cómo los extraterrestres malinterpretan las imágenes de los juegos de video de los años 80 y se disponen a declararle la guerra a los humanos en la Tierra. Tengo que confesar que, pese al protagonista, me agradó lo que encontré. No es la mejor entrega del año (muy lejos está), y aún así regala 105 minutos de entretenimiento fácil de digerir hasta para los que no están familiarizados con las llamadas "maquinitas" de hace 30 años. Aquí queda demostrado el talento de Chris Columbus para el cine destinado al público infantil. 


La narración es ágil y sencilla, sin descuidar los requerimientos que algunos adultos siempre agradecen (chistes en doble sentido, entre otras cosas). Me gustaron ciertos personajes que despiertan simpatía, como los interpretados por Kevin James y Josh Gad. Me reí bastante, y eso me tenía a mí misma totalmente sorprendida. Con respecto a las secuencias de acción, unas tienen un poco de ingenio y otras no tanto. Creo que no es la parte fuerte del filme, pues resulta algo tosca. Y la trama tampoco es la más interesante, salvo ese homenaje que le hacen con mucho cariño a la vida ochentera. Yo hubiese preferido que no se alargara tanto (con 90 minutos Pixels estaría más que bien). Y por otro lado, ¡adivinen! En lugar de Sandler podía haber estado otro histrión. Él apenas parece capaz de hacer acopio de fuerzas para llevar una escena. Hace nuevamente el típico papel del hombre infantil que, de alguna manera, enamora a la chica más guapa. En fin, una entrega no tan desacertada, pero que solo puede verse una vez, reírse un rato y luego continuar sin pensar en ella.



Nota: Me gustaron ciertos personajes que despiertan simpatía, como los interpretados por Kevin James y Josh Gad. Me reí bastante, y eso me tenía a mí misma totalmente sorprendida


Puntuación: 2 de 5

Bradley Cooper, Bill Murray y mucha decepción



Bajo el Mismo Cielo es un nombre un tanto "común", atribuido a una película que se aleja totalmente de lo llamado meramente común. De hecho, me quedaría con el título original (Aloha), aunque -a decir verdad- tampoco es que le cala mucho. Y es que esta cinta, dirigida por Cameron Crowe (el mismo de Un Zoológico en Casa y Elizabethtown) no tiene ni pies ni cabeza. Buscarle un nombre que la defina es tan difícil como entenderla. Estuvo hace poco en la cartelera de la ciudad, y ya se puede encontrar en "los bajos fondos". Así que no me extraña que más de uno de los que me están leyendo la vieron y se llevaron el mismo chasco que yo. En primera instancia la elegí por sus actores: Bradley Cooper, Emma Stone, Rachel McAdams, Bill Murray. El elenco siempre es un motivo de peso. El primero últimamente se ha llevado unos cuantos elogios y es el preferido de la Academia, porque además ha sabido escoger papeles que lo han consagrado como uno de los mejores histriones de Hollywood en la actualidad (nada más recordemos el papel que interpretó en American Sniper. BRUTAL). Y el último ya lo conocemos y sabemos que con casi 40 años de trayectoria es bastante el respeto que se ha ganado dentro del cine. Pero no... nada de eso rescata a esta cinta, la cual transcurre entre fastidiosos diálogos y un compendio de ideas tratando de armar una trama que no tiene absolutamente ningún foco, ningún género. 



Aloha es un completo desastre. Leí hace poco en una crítica que "cojea a partes iguales tanto por su guion como por sus personajes vagamente definidos". Nada más cierto. Trata acerca de un contratista en materia de defensa, quien supervisa el lanzamiento de un satélite desde Hawái junto con una piloto de las Fuerzas Aéreas, de la que comienza a enamorarse. Y, por otro lado, en la isla se reencuentra con el viejo amor de su vida, ahora casada y con dos hijos. ¿No suena interesante, verdad? Pues no, ni un poquito. Esta es la peor película de Crowe, a la cual no salvan ni los paisajes. Si le hubiesen dado protagonismo a la hermosa luz de Hawái, al menos tuviéramos una entrega con una fotografía bonita. Qué mal que solo se hayan enfocado en... En realidad no sé en qué. Aquí hay fantasía inútil, reflexiones incoherentes, bombas (sí, bombas) y mucha decepción.

Puntuación: 1 de 5


Encontrarme al hijo de Clint Eastwood


Las grandes industrias nos prometieron películas que estamos esperando para el último trimestre del año. De hecho, durante esos meses siempre llegan las que aspiran a colarse en los premios de la Academia. Mientras eso ocurre, yo me he topado con unas cuantas sorpresas como The Longest Ride (El Viaje más Largo). Esta cinta es el resultado de otra de las obras de Nicholas Sparks, el escritor de los libros románticos que han sido adaptados al cine casi en su totalidad. Y, aunque en esta oportunidad no se aleja mucho de lo que está acostumbrado a contar, nos regala un amor que viaja del pasado al presente con una muy buena técnica. Transcurre en la hermosa Carolina del Norte, lugar al que le sacan todo el provecho. Sus carreteras, sus campos, sus granjas, sus caballos... Todo eso embellece la pantalla y le otorga un punto a favor al filme dirigido por Geroge Tilman Jr. Allí se desarrolla la relación entre el joven cowboy Luke Collins (un antiguo campeón de rodeo buscando su vuelta a la competición) y Sophia (una estudiante a punto de embarcarse en su sueño de trabajar en el mundo del arte en Nueva York).


Me voy a detener un momento para hablar de los protagonistas, pues tengo que decir que encontrarme con el hijo de Clint Eastwood fue bastante grato. Scott se impone. Su presencia es la de un actor al que no le hace falta esforzarse mucho por transmitir emociones. Es hábil en las escenas con los toros y tierno cuando le toca moverse en el romance. Eso sin contar que es imposible no comparar su agraciado físico con el de su padre. A decir verdad lo disfruté bastante. Y luego está Britt Robertson, con un carisma como pocas en el séptimo arte. 


No tendrán una nominación en los Oscar, pero están justos y acorde con la trama. Para mí lo mejor de El Viaje más Largo es que el relato de conflicto pasional se adereza con otro aún más romántico en flashback, que recuerda el viejo Alan Alda (grandioso). De esa subtrama surge un suave paisaje de amores plenos, de vida rápida, al estilo de aquel de Carl y Ellie en el genial pasaje de Up. En conclusión,  esta es una película intensa y extremadamente agradable, que solo apreciarán los que vayan a ella conscientes de lo que verán. 



Valoración: 4 de 5