Violencia admitida y controlada




Están pasando tantas cosas en Venezuela, que no he visto mucho cine. Mis sentidos están en Twitter, Facebook, Instagram o cualquier red social que informe los acontecimientos. En el mejor de los casos, he estado en la calle. Pero tengo días con una película en la mente: The Purge (La Purga). No sé si será por la coyuntura, lo cierto es que la comparo con los hechos actuales de violencia. En el año 2022, una futura sociedad distópica, el régimen político vigente, llamado Nueva Fundación de los padres de América, ha decidido como medida catárquica implantar la "purga anual", una regla con la que una noche de cada año se puede cometer cualquier crimen, incluyendo asesinatos y violaciones, sin tener que hacer frente a las consecuencias ni responder ante la justicia. 



No se puede pasar por alto el hecho de que, a pesar de ciertas fallas, la cinta es muy atractiva. Tiene una tensión que va perdiendo poco a poco, y que al mismo tiempo te hace comer uñas. Todo es contención, narración, sobriedad e ideas, que el director James DeMonaco supo armar. La Purga es, en apariencia, una historia de terror, pero es aderezada con otros géneros funcionales y atrapantes. El guion (también de DeMonaco) me pareció bastante sólido y las actuaciones muy correctas, sobre todo la de Ethan Hawke. Predecible a ratos, y a veces con inesperadas sorpresas.



La entrega desarrolla un buen argumento durante 85 minutos. Se desinfla, sí, pero eso no impide que nos hagamos varias preguntas: ¿A eso podemos llegar? ¿Nuestro país tendrá la fuerza suficiente para resistir algo así? O ¿Ya lo estamos viviendo? Esto es un caldo social de una América del futuro, donde la violencia es admitida y controlada por el gobierno de una curiosa manera. No lo niego, esta trama -enmarcada en una fotografía que escarba en la oscuridad- me produjo un tipo de temor extraño, ayudándome también a mantener la esperanza y a decir la frase que los venezolanos llevamos 15 años pronunciando: “No vale, no creo”.

Valoración: 3 de 5

DiCaprio, un lobo que debora la pantalla


Es cierto que hay mucha calidad este año , y que las películas nominadas al Oscar son de las mejores que han pasado por la gran pantalla. He visto la mayoría, y la verdad es que me han gustado. Pero lo que me sucedió con El Lobo de Wall Street fue algo completamente electrizante. La cinta dura tres horas, y por eso le había sacado el cuerpo. Cuando me decidí a verla quedé estupefacta. Esas horas se convirtieron en 15 minutos. Se trata de un festín de imágenes frenéticas que solo pudo salir de las manos de Martin Scorsese hoy a sus 72 años. Literalmente este director hizo lo que le dio la gana. Desde que comienza la trama se sabe que hay un excelente trabajo de producción, guión y -sobre todo- ACTUACIÓN. Y lo digo en mayúscula, porque no me salen las palabras para describir el trabajo de Leonardo DiCaprio en esta entrega.


El recordado Jack de Titanic se despoja de todo su cuero y se tira este metraje encima él solito, aunque con la ayuda de un también impresionante Jonah Hill. Pero ninguna otra de sus interpretaciones se compara con esta. Está de lujo, perfecto. Lo hace ver tan fácil, que cualquiera puede pensar que él en realidad es Jordan Belfort, que es así de ambicioso, repugnante, obsesivo y asesino. Sí, asesino, pero en lugar de armas utiliza el teléfono. Su papel como un embaucador y estafador de la bolsa, amante de los excesos y consumidor empedernido de todo tipo de drogas, es una amalgama de registros interpretativos sin precedentes, creíbles y con una fuerza absolutamente aplastante, que lo convierten en uno de los grandes favoritos como Mejor Actor en los premios de la Academia 2014. Si no estuviera Matthew McConaughe en sus narices yo personalmente fuera y le pusiera la estatuilla en sus manos. El mismo DiCaprio dijo en una entrevista: "Siento que la audiencia lo va a encontrar interesante. Es una historia que busca pasar los límites establecidos, es explícita, arriesgada, indulgente y cruda. Un reflejo del estilo de vida de Wall Street en los años 80 y 90". La recomiendo con los ojos cerrados. Aprovechen que está en cartelera, no se dormirán ni se aburrirán nunca, se los aseguro. 



Valoración: 10/10

No llegará más lejos de lo que ya llegó...


Aún con un centenar de críticas negativas, Delivery Man se encuentra todavía en la cartelera marabina. Una película que aquí titularon Una Familia Numerosa y que viene a ser esa opción "ligera" para disfrutar con un grupo de amigos sin muchas exigencias. Eso me pasó a mí... Me invitaron al cine, me pagaron la entrada y yo solo tuve que preocuparme por tratar de concentrarme en la cinta, que transcurría en medio de ciertas risas y más de una broma de los presentes en la sala. Al salir agradecí no haber gastado mi dinero, pues la entrega de Ken Scott no llega al nivel que uno quisiera en los más de 100 minutos que dura el metraje. Resulta que este cineasta nos presenta un remake de su película Starbuck (2011), en el cual vemos a un hombre que se hace famoso por ser un potencial donante de esperma. Él, en el peor momento de su vida, descubre que es padre nada menos que de 533 hijos, ya que en la clínica de fertilidad donde donó su "material" cometieron un error. 


El argumento suena divertido, y -de hecho- hay ciertos momentos en que no podemos ocultar las carcajadas, solo que a la cinta le falta esa fuerza que requieren las comedias americanas para no caer en el terreno de lo tedioso y repetido. Lamentablemente, Delivery Man se hace más larga de lo que es gracias a la estirada innecesaria que le imprimieron. Por otro lado, el personaje de Vince Vaughn (protagonista) está completamente despojado de cualquier gracia. Lo que salva la propuesta es la participación de Chris Pratt, quien hace el papel del mejor amigo de Vaughn. De este último provienen los mejores gags. En resumidas cuentas, no es un filme terrible, solo que no tardará mucho tiempo en perderse en el mar de lo no destacable. Ni se queda en tu mente ni te resulta del todo auténtica. Ideal para alquilarla y verla un domingo a las 3.00 de la tarde. Una Familia Numerosa es tan simple y sencilla que no llegará más lejos de lo que ya llegó.


Valoración: 2 de 5

Si pudiéramos retroceder el tiempo






Volver al pasado; no porque no queramos avanzar, no para evadir la realidad, no… sino para enmendar errores, ver a los seres queridos que ya se nos fueron y revivir los momentos más importantes de nuestra vida. Qué bonito sería, pero es imposible. Solo Domhnall Gleeson tiene la facilidad de hacerlo, cuando entra en el papel de Tim Lakeen, en About Time (Cuestión de Tiempo). Él actúa junto a Rachel McAdams en esta cinta que, aunque pareciera tener un argumento repetido, contiene un toque de originalidad y honestidad demasiado agradable. Me senté a verla recordando aquella cinta en la que la misma protagonista tenía un esposo que también viajaba en el tiempo (The Time Traveler's Wife). Sin embargo, esa está un lejos de ser buena; más bien es aburrida y sin fuerza. Aquí encontramos un filme provisto de sentimiento y encanto. Se trata de la vida misma, con sus sucesos unos tras otros, aunque con la posibilidad de experimentarlos las veces que sean necesarias.


 ¿Se imaginan? Volar al primer beso, al nacimiento de tu hijo, al abrazo de tu abuelo… Eso fue lo que me gustó de About Taime, la manera como te presentan una historia contada con el corazón en la mano. Una narración poética y una música que te mueve hasta la última fibra. "Inteligente y dulce, divertida y realmente emotiva”, dice Empire. Los personajes te sumergen, aunque debo confesar que vi a Gleeson un tanto plano (de repente es solo mi percepción). McAdams está bien (como siempre), y el resto del reparto excelente, amén de un Bill Nighy sencillamente perfecto en el rol del padre. Yo le quitaría unos puntitos por la inconsistencia en su género, aunque al final terminas metiéndola en el saco del drama. Comedia hay poca, sobre todo al principio. En conclusión, About Time nos regala 123 minutos de reflexiones. El director Richard Curtis lo supo hacer, y miren que es difícil que una trama así no raye en lo ridículo. La recomiendo a todo el que tenga ganas de dejarse llevar por una hermosa puesta en escena y una fotografía completamente envolventes. Reirás, llorarás y posiblemente quedes con una sensación de felicidad que pocas películas provocan. 




Puntuación: 4 de 5

Y si hacemos un muñeco...


The Wrap  comienza su crítica de Frozen asegurando que es el mejor musical animado de Disney desde La Bella y la Bestia. Es mucho decir, por el hecho de que aquella historia del príncipe transformado por una maldición y la hermosa pueblerina que se enamoran fue la primera animada nominada al Oscar a la Mejor Película. Ahora Una Aventura Congelada viene a mojar varios añitos de sequía. La acción, la magia, el romance y el humor se unen en este clásico que ha cautivado a grandes y pequeños. Ya ganó el Globo de Oro y está nominada a los premios de la Academia a Mejor Película Animada. Sin embargo, eso no es lo único que le da mérito, sino que es realmente maravillosa y brilla con luz propia. Tiene un argumento tan valioso y profundo, que la mayoría de los clichés tuvieron que huir, pues no tenían cabida aquí. Está esa hermosa forma de valorar el amor fraternal y la enseñanza de aceptarnos tal como somos, sin el prejuicio de que "siempre tiene que haber un malo". Hay humanos con defectos y ganas de mejorar; personajes graciosos y memorables; nieve, mucha nieve y dos princesas. No es demasiado cursi, por lo que los adultos no sentirán una trama fastidiosamente infantil. 


Cuando pienso en Frozen, me da la impresión de que Walt Disney resucitó para crearla. Y es que si él tuviera la posibilidad de verla se sentiría muy orgulloso, sobre todo por el tema llamado TAQUILLA. El guion, basado en The Snow Queen (el cuento de Andersen) está hecho con total sencillez para los niños, aunque también tiene una fuerza que te cala hasta el alma. Cuando una profecía condena a un reino a vivir un invierno eterno, la joven Anna emprende un viaje junto al montañero Kristoff, para encontrar a  su hermana, la reina de las nieves, quien ha estado aislada para controlar sus poderes y no causar más daño. Esa es la premisa. Después, durante el desarrollo los espectadores recorren un camino repleto de canciones y sentimientos. Nadie, absolutamente nadie que ha visto esta cinta puede dejar de cantar. ¿Tengo razón, verdad? El que no tararee "Y si hacemos un muñeco" que tire la primera piedra....



Valoración: 5 de 5


El guion, basado en The Snow Queen (el cuento de Andersen) está hecho con total sencillez para los niños, aunque también tiene una fuerza que te cala hasta el alma



Te sorprende sin aviso y con poca seña


¿Películas pequeñas? ¿Las hay? Todo depende de cómo se mire, del estilo del espectador y de la sorpresa que te dé dicha cinta. Me pasó con No se Aceptan Devoluciones (dirigida y protagonizada por Eugenio Derbez). "Es mexicana, no debe ser gran cosa", pensé yo en medio de mis prejuicios. Más tarde comencé a percatarme de su aceptación. Fue recibida con críticas positivas por el público general y por los profesionales. Mantiene un promedio del 80 por ciento, dándole una calificación de ocho (en la escala del 1 al 10), proveniente de 17 reseñas en el sitio web de Rotten Tomatoes. Además, para el 1 de octubre tenía un puntaje de 8.1 de tres mil 683 usuarios en IMDB. Sin embargo, esas cifras no son lo más importante en este caso, sino que se trata de una historia hecha con corazón puro. Tal vez no tenga la premisa más original del mundo; y aún así te atrapa, te saca varias sonrisas y -al final- te da un golpe tan duro, que se te derrumba todo lo que habías creído hasta entonces. Y es en ese preciso momento cuando no puedes contener las lágrimas. 


Mi esposo -quizá- me mate por decir esto, pero él lloró primero. ¿Saben que es difícil? que un hombre se deje ver en esa situación. Esta película lo logra. No es perfecta, de hecho, se le notan las grietas, producto de la poca experiencia de Derbez en la dirección. Creo que su técnica fue inspirarse en Big Daddy, Kramer Vs. Kramer y Yo soy Sam. El resultado fue un filme sencillo, que se convirtió en uno de los más populares de Estados Unidos. Un hombre sin responsabilidades un día recibe una visita en su pequeño apartamento de Acapulco. Una antigua novia toca a su puerta, le deja una niña en sus brazos y desaparece. Al principio no acepta que sea su hija y hasta pasa la frontera para devolverla, pero acaba criándola y amándola. Hay un sublenguaje del cine moderno y también un paralelismo con La Vida es Bella (papá que monta una ficción a su hijo/a para que no se de cuenta de lo dura que es la realidad). Y luego está esa aproximación a los estudios cinematográficos, con "Johnny Depp" incluido. 



Lo cierto es que No se Aceptan Devoluciones te va a gustar más de lo que puedas imaginar. A medida que avanzan los minutos ves como se convierte en un drama familiar, aunque siempre con sus pequeñas dosis de humor. Cursi, sí, pero el final es tan poco común en estos tiempos que hace que valga la pena. Yo no lo esperaba y tengo que admitir que fue demasiado... Ya se darán cuenta. Los interesados pueden buscarla en DVD. En el cine -supuestamente- se estrena el 17 de este mes. ¡Hasta la próxima!



LO MEJOR: La actuación de la niña Loreto Peralta. Se trata de su debut en el cine y parece veterana. La aplaudo con todas mis ganas. 

Puntuación: 4 de 5


Esto apenas comienza



Más hambrienta y superior a la primera. Yo estoy, de verdad, muy complacida de haber encontrado una gran película. Los Juegos del Hambre: En Llamas es una entrega de factura espectacular, de grandes medios y -a Dios gracias- llenó todas y cada una de las expectativas que tenían sus tributos (llámense así a sus seguidores). Yo no me considero una "tributo" en sí, pues no soy fanática de los libros. Simplemente represento a una cinéfila más, cuya primera parte cautivó y quien estaba esperando con ganas la secuela. No quedé decepcionada en absoluto. Jennifer Lawrence se creció como Katniss Everdeen, y ahora hace que se nos caiga la mandíbula con una actuación de primera línea. Bajo la dirección de Francis Lawrence, Catching Fire demuestra su garra y su máxima profundidad. De hecho, los personajes logran destacar más y llenar el cuadro cada uno de manera diferente y protagónica. Es aquí cuando nos damos cuenta de sus debilidades y sus fortalezas; además, el triángulo amoroso se complica (Liam Hemsworth encarna al chico que quiere a la que quiere a otro, y el ganador también quiere a la misma chica pero sigue atrapado....) 


Lo cierto es que estos juegos se transformaron. Hay más dolor, más drama y un laberinto nada fácil de recorrer. La rebelión se ve venir, aunque nos dan a probar el helado y nos dejan sedientos al final. Eso hace que la mayoría exclame: "¡Qué! ¿Y cuándo viene la tercera?". Los elementos cinematográficos en esta oportunidad están puestos en su lugar. Las escenas de violencia son mucho más certeras que las del filme de 2012, y encontramos un envoltorio poco común en una era en la que sobreabunda el CGI. No es que la dirigida por Gary Ross haya sido mala, no, solo que aquí evolucionó la historia. Sin embargo, a pesar de todo eso, yo sigo insistiendo en que la calidad interpretativa de Jennifer es lo mejor de esta película. Ella enciende la pantalla, se ve súper segura con su aro y su flecha, imponente y capaz de apropiarse del material con un carisma insuperable. Creo que The Hunger Games no sería lo mismo sin ella. Claro, no podemos obviar a los secundarios Donald Sutherland y Seymour Hoffman. Grandes, bien grandes. Solo me queda decir que los fans pueden estar tranquilos, esto apenas comienza. Si lo dudan, presten atención a la mirada final de Katniss y me dicen si no alberga tremenda promesa...



Valoración: 5 de 5