Te sorprende sin aviso y con poca seña


¿Películas pequeñas? ¿Las hay? Todo depende de cómo se mire, del estilo del espectador y de la sorpresa que te dé dicha cinta. Me pasó con No se Aceptan Devoluciones (dirigida y protagonizada por Eugenio Derbez). "Es mexicana, no debe ser gran cosa", pensé yo en medio de mis prejuicios. Más tarde comencé a percatarme de su aceptación. Fue recibida con críticas positivas por el público general y por los profesionales. Mantiene un promedio del 80 por ciento, dándole una calificación de ocho (en la escala del 1 al 10), proveniente de 17 reseñas en el sitio web de Rotten Tomatoes. Además, para el 1 de octubre tenía un puntaje de 8.1 de tres mil 683 usuarios en IMDB. Sin embargo, esas cifras no son lo más importante en este caso, sino que se trata de una historia hecha con corazón puro. Tal vez no tenga la premisa más original del mundo; y aún así te atrapa, te saca varias sonrisas y -al final- te da un golpe tan duro, que se te derrumba todo lo que habías creído hasta entonces. Y es en ese preciso momento cuando no puedes contener las lágrimas. 


Mi esposo -quizá- me mate por decir esto, pero él lloró primero. ¿Saben que es difícil? que un hombre se deje ver en esa situación. Esta película lo logra. No es perfecta, de hecho, se le notan las grietas, producto de la poca experiencia de Derbez en la dirección. Creo que su técnica fue inspirarse en Big Daddy, Kramer Vs. Kramer y Yo soy Sam. El resultado fue un filme sencillo, que se convirtió en uno de los más populares de Estados Unidos. Un hombre sin responsabilidades un día recibe una visita en su pequeño apartamento de Acapulco. Una antigua novia toca a su puerta, le deja una niña en sus brazos y desaparece. Al principio no acepta que sea su hija y hasta pasa la frontera para devolverla, pero acaba criándola y amándola. Hay un sublenguaje del cine moderno y también un paralelismo con La Vida es Bella (papá que monta una ficción a su hijo/a para que no se de cuenta de lo dura que es la realidad). Y luego está esa aproximación a los estudios cinematográficos, con "Johnny Depp" incluido. 



Lo cierto es que No se Aceptan Devoluciones te va a gustar más de lo que puedas imaginar. A medida que avanzan los minutos ves como se convierte en un drama familiar, aunque siempre con sus pequeñas dosis de humor. Cursi, sí, pero el final es tan poco común en estos tiempos que hace que valga la pena. Yo no lo esperaba y tengo que admitir que fue demasiado... Ya se darán cuenta. Los interesados pueden buscarla en DVD. En el cine -supuestamente- se estrena el 17 de este mes. ¡Hasta la próxima!



LO MEJOR: La actuación de la niña Loreto Peralta. Se trata de su debut en el cine y parece veterana. La aplaudo con todas mis ganas. 

Puntuación: 4 de 5


Esto apenas comienza



Más hambrienta y superior a la primera. Yo estoy, de verdad, muy complacida de haber encontrado una gran película. Los Juegos del Hambre: En Llamas es una entrega de factura espectacular, de grandes medios y -a Dios gracias- llenó todas y cada una de las expectativas que tenían sus tributos (llámense así a sus seguidores). Yo no me considero una "tributo" en sí, pues no soy fanática de los libros. Simplemente represento a una cinéfila más, cuya primera parte cautivó y quien estaba esperando con ganas la secuela. No quedé decepcionada en absoluto. Jennifer Lawrence se creció como Katniss Everdeen, y ahora hace que se nos caiga la mandíbula con una actuación de primera línea. Bajo la dirección de Francis Lawrence, Catching Fire demuestra su garra y su máxima profundidad. De hecho, los personajes logran destacar más y llenar el cuadro cada uno de manera diferente y protagónica. Es aquí cuando nos damos cuenta de sus debilidades y sus fortalezas; además, el triángulo amoroso se complica (Liam Hemsworth encarna al chico que quiere a la que quiere a otro, y el ganador también quiere a la misma chica pero sigue atrapado....) 


Lo cierto es que estos juegos se transformaron. Hay más dolor, más drama y un laberinto nada fácil de recorrer. La rebelión se ve venir, aunque nos dan a probar el helado y nos dejan sedientos al final. Eso hace que la mayoría exclame: "¡Qué! ¿Y cuándo viene la tercera?". Los elementos cinematográficos en esta oportunidad están puestos en su lugar. Las escenas de violencia son mucho más certeras que las del filme de 2012, y encontramos un envoltorio poco común en una era en la que sobreabunda el CGI. No es que la dirigida por Gary Ross haya sido mala, no, solo que aquí evolucionó la historia. Sin embargo, a pesar de todo eso, yo sigo insistiendo en que la calidad interpretativa de Jennifer es lo mejor de esta película. Ella enciende la pantalla, se ve súper segura con su aro y su flecha, imponente y capaz de apropiarse del material con un carisma insuperable. Creo que The Hunger Games no sería lo mismo sin ella. Claro, no podemos obviar a los secundarios Donald Sutherland y Seymour Hoffman. Grandes, bien grandes. Solo me queda decir que los fans pueden estar tranquilos, esto apenas comienza. Si lo dudan, presten atención a la mirada final de Katniss y me dicen si no alberga tremenda promesa...



Valoración: 5 de 5

¡Atención, fotógrafos!


Es increíble la importancia que cobra una imagen, una fotografía, un momento...  Pero más increíble aún es encontrarse con una película tan GRANDIOSA como The Bang Bang Club. La encontré por casualidad en una torre azul (entiéndase un montón de películas Blu-Ray). La tomé entre mis manos con la intención de leer la sinopsis, me llamó la atención y me la llevé. Sabía que narraba la historia de cuatro fotógrafos (Kevin Carter, Ken Oosterbroek, Greg Marinovich y Joao Silva), quienes en la década de los 90 registraron los hechos violentos en Sudáfrica previo al gobierno de Nelson Mandela. Sin embargo, jamás pensé que ese obturador me capturara de la manera que lo hizo. La película está basada en el libro que escribieron dos de esos reporteros (Greg y Joao), y quizá ese sea el punto más fuerte: es una historia real; pero no solo eso, sino que se siente real, auténtica, sincera. El director Steven Silver nos va llevando por esos áridos caminos, presentando a los personajes perfectamente recreados en las manos de Taylor Kitsch, Malin Akerman, Ryan Phillippe y Frank Rautenbach. Más tarde busqué en Internet a los verdaderos y percibí que el parecido es bastante aceptable. Ellos manejan el relato con inteligencia, además de ilustrar de manera sabia las situaciones en las que tomaron sus más famosas fotos.


Algunos de los que leen estas líneas habrán visto una fotografía en la que a un hombre le cortan la cabeza mientras lo consumen las llamas. Otros recordarán esa toma en blanco y negro donde a una niña aparentemente africana, delgada y casi muriendo, la asecha un buitre. Sus autores (ganadores del premio Pulitzer) son honrados de una manera muy especial en esta producción. Esta es su historia. Lágrimas, risas, nervios y zozobra son algunos de los sentimientos que experimenté durante los 107 minutos de metraje. Conectarme no fue difícil, es más, no quería que terminara. Quería más... The Bang Bang Club es impresionante. De verdad no esperaba toparme con una película tan buena. Aquí conocemos el lado más oscuro de unos ¿héroes? y también la lucha de unos amigos y de un país por alcanzar sus ideales. La recomiendo 100 por ciento a aquellos que deseen conocer el terrorífico régimen del apartheid y a los amantes de la fotografía manual. Esto es cine verídico; un duro y cruel panorama que entra en tu vida y no te suelta. Lo mejor: las actuaciones, la música, las tomas, el guión... ¡Sencillamente EXCELENTE!



Valoración: 5 de 5

No se puede contar, solo se puede ver...


Las películas estadounidense van llegando a Venezuela a cuentagotas. Hace bastante vi una cinta que apenas está entrando a la cartelera nacional. Hablo de Stoker (Lazos Perversos),dirigida por Park Chan-wook y brillantemente protagonizada por Mia Wasikowska. Sí, la Alicia de Tim Burton es la figura principal en esta cinta oscura, erótica, tensa y perturbadora. El título corresponde al apellido de una familia. El día que cumple 18 años, una adolescente llamada India (Wasikowska) pierde a su padre en un accidente automovilístico. Su vida se hace añicos. Su impasible comportamiento oculta profundos sentimientos que solo su padre comprendía. Pero todo se complica aún más, cuando su tío Charlie (Matthew Goode) aparece en el funeral y decide quedarse una temporada en casa de su sobrina y su concuñada (Nicole Kidman). Es en ese instante cuando una telaraña de enredos y deseos comienza a consumirlos a los tres. La sinopsis puede parecer atrayente para cierto tipo de público. Otro, de repente saldrá huyendo. Lo cierto es que quien se sienta frente a esta trama queda atrapado sin poder quitarle los ojos de encima a esos personajes tan exquisitos. 


En general se trata de una producción que mezcla el terror con el thriller y el drama doméstico; un rompecabezas creado única y exclusivamente para que el espectador saque a flote lo que tenga mejor guardado en el fondo de sus pensamientos. Stoker tiene una particularidad muy especial y creo que fue lo que más llamó mi atención: Es una película que no tiene comparación; es decir, nosotros a veces tendemos a ligar una obra con otra. Buscamos similitudes con entregas pasadas o con directores. Aquí no podemos hacerlo por el simple hecho de que es algo que no hemos visto nunca. Es un ejercicio de estilo sobre la poética de la violencia y el sexo, pero además resalta la forma en la que Chan-wook maneja las escenas. Lo hace con total precisión, utilizando primerísimos planos y detalles dignos de admirar. Los objetos, los colores, las miradas... Todo se muestra en el cuadro con una intención muy marcada. Pura técnica, un trabajo de artesanía hecho con finos hilos mentales. Y, al final, las cosas cobran sentido. Es difícil abordar algo más, pues estamos ante una cinta difícil. Resultará compleja para una buena parte. Un relato que no se puede contar, solo se puede ver... ¡La recomiendo!


Valoración: 5 de 5

Elegante, espeluznante, asombrosa... Stoker no te dejará indiferente. No se parece a nada que hayas visto antes. Búscala en Blu-Ray

El Gatsby de Luhrmann


No tenía referencias previas de El Gran Gatsby. No leí el libro y tampoco vi ninguna de las adaptaciones cinematográficas anteriores (se han realizado cinco de esta novela). Así que con buenas ganas me senté a ver la de Baz Luhrmann (Australia, Moulin Rouge, Williams Shakespeare's y Romeo and Juliet). Mis expectativas no estaban en el aire, pero sí tenía bastante curiosidad. Los comentarios y las críticas que había leído estaban divididas. Unas eran favorables y otras deplorables. Sin embrago, yo me encontré con una cinta bastante decente; en realidad se trata de una buena propuesta para una temporada en la que no hay mayor material. La historia la conocía a medias: un hombre extravagante se regala a sí mismo todos los lujos y placeres que le sean posibles. Es lo que ha querido ser en cada momento de su vida, esa que se desarrolla en unos locos años 20 en la ciudad de Nueva York. 


En la alta sociedad norteamericana llama la atención la presencia de Jay Gatsby. Es misterioso, inmensamente rico y lo interpreta Leonardo DiCaprio. Sí señores, un excelente Leonardo DiCaprio, quien a estas alturas es capaz de hacer las cosas bien o demasiado bien. Da la talla una vez más y deja de nuevo la incógnita: ¿Por qué en los Oscar no lo toman en cuenta? Este actor sabe darle al personaje de Gatsby lo que merece, ese punto extravagante que necesita. Después de verlo a él es difícil imaginarme a otro dentro de la trama. Caso contrario ocurre con Tobey Maguire, pues pareciera que actúa sin saber exactamente cuál es su rol. Su rostro, soso e inexpresivo, es una piedra de tropiezo aquí. 


Por otro lado, no podemos obviar el hecho de que estamos frente a una película de Luhrmann. Al espectador que le guste la forma y el fondo que le da este director a sus obras entonces tiene luz verde para disfrutar de un espectáculo elegante y lleno de color, mucho color. Su envoltorio es pomposo y grandilocuente. No que eso sea bueno o malo, sencillamente es así, porque es de él. Quizá eso fue lo que a mí más me atrajo; además tiene romance, drama y un arranque frenético como el mismo estilo de vida que nos presentan. Scott Foundas, de la revista Variety, reseñó: "Ames u odies a Luhrmann, no hay duda de que Este es su Gatsby", y yo no lo pongo en duda. Me atrevo a asegurar que no dejará a nadie indiferente. Estoy complacida y pronto la volveré a ver. ¡Hasta la próxima!



Valoración: 4 de 5


Carey Mulligan está muy bien como Daisy Buchanan. Con su vestuario es la perfecta evocación de los lujosos años 20

Nos reconocemos en El Regreso


Tuve la oportunidad de ver el largometraje zuliano El Regreso recién salido del horno. Ese día la directora Patricia Ortega estaba emocionada, habló de cuánto esfuerzo les costó sacar adelante el proyecto, agradeció a quienes la apoyaron y presentó -orgullosa- a sus actores. Una joven, quien artísticamente se hace llamar Cancioneira, entonó unos temas melancólicos que evocaron fácilmente aquellas canciones típicas de la etnia Wayuu. Ese fue el preludio de la noche. La película empezó, el lugar estaba full, pero no tardé en concentrarme. La música me atrapó, así como me atrapó el estilo de vida que nos presentan como referencia. Una familia vive aparentemente tranquila en Bahía Portete (Alta Guajira colombiana). Se respira tranquilidad en un hogar donde la arena y los chinchorros bastan para transcurrir el día a día. Sin embargo, desde el principio hay una amenaza latente y -tal vez porque quienes conocemos la noticia ya sabemos lo que va a pasar- nos impacientamos. La violencia no llega de una vez y es ahí cuando me permito decir que -quizá- sea uno de los puntos débiles de la cinta: es un poco lenta. 



Con todo y eso, hay quienes aseguran que esa es la parte interesante. Ortega se regodea para que podamos conectarnos con los personajes. Ya para cuando la sangre empieza a correr, tenemos una empatía completa con Shuliwala (la debutante y correctísima Daniela González), una niña de 10 años que tras la tragedia logra huir hasta una ciudad fronteriza y desconocida. Entonces empieza la segunda parte de la película y la angustia del espectador aumenta. Nos reconocemos en cada plano, en cada detalle, en cada escenario y nos preguntamos: ¿eso es ficción o realidad? Yo tuve la respuesta inmediata: es realidad. En el centro de Maracaibo los niños en situación de calle no forman parte de un guion, NO. Están vivitos y coleando, pero con hambre. Tal vez no estoy haciendo un análisis de la cinematografía, pero es que el mensaje me tocó demasiado. Patricia tuvo un buen comienzo, sobre todo porque jugó con la emoción de su gente. Además, la fotografía, la música y el montaje son dignos de admirar. Todo eso sin contar el gran trabajo de dirección con los actores, quienes en su mayoría no tenían experiencia en el cine y aún así no se vieron sobreactuados ni exagerados. El Regreso es una cinta nuestra, muy nuestra, con una gran reflexión y una seña: el cine zuliano se despertó. 



Aplausos para Laureano Olivares, la niña Sofía Espinoza y Gloria Jusayú. Ellos hacen que El Regreso se eleve dos puntos por arriba.

Puntuación 4 de 5


Ver a Bradley Cooper durante 100 minutos


La historia de los amigos que pasan por situaciones "extremas" gracias a una resaca que les ha "borrado el cassette" por completo, llegó a su fin. The Hangover Part III se presenta como despedida y tiene una vez más la mano de su fiel director Todd Phillips (quien realizó las dos películas anteriores); solo que en esta oportunidad no hay alcohol de por medio, es decir no hay ratón (como dirían los venezolanos). Doug, Phil y Stu se dan cuenta de que su cuarto amigo, Alan, está al borde de un abismo (decapitó a una jirafa, le provocó un infarto a su padre... en fin). Por eso intentan ayudarlo y lo llevan a un centro especializado, pero en el camino se encuentran con una "cuenta pendiente", la cual incluye al problemático criminal Leslie Chow. La comedia en esta tercera entrega se da como quien quiere y no quiere la cosa. El humor mayor lo pone el personaje de Zach Galifianakis. No voy a ser hipócrita, pues el tipo miraba la pantalla y yo me reía con ganas, seguida de los compañeros que tenía a mi lado. Sin embargo, es cierto que Qué Pasó Ayer (como la llaman en Latinoamérica) pierde un poco esa esencia y esa magia con la que comenzó su recorrido. A ratos pudiera resultar un poco cansona para quienes no están acostumbrados a este tipo de propuestas. Además, me chocó la idea de que le dieran más protagonismo a ese chinito fastidioso y -OBVIO- no se ganará ningún Oscar, ya sé...  


De todas formas, es una película capaz de sacarle una carcajada (aunque sea una) a cualquier persona. Insisto: Galifianakis es el centro aquí. Él aplasta una escena, la parte en pedazos pequeños y la lanza al aire con tan solo una frase. Los que ya la vieron recordarán la que comparte con Melissa McCarthy. ¡Esa estuvo de lujo! Por otro lado. TODO, absolutamente TODO vale la pena únicamente por el hecho de pasar 100 minutos observando a Bradley Cooper. No me arrepiento de ver esta cinta, pues nunca desperdiciaré la oportunidad de verlo a él. No solo Alan y Chow babean. Para finalizar, considero que la trama hace mención a temas como la evolución, la madurez y la amistad. Estos chicos están creciendo, o bueno, al menos eso parece. Un consejo les doy: si están en el cine, no abandonen la sala tan rápido. Esperen una última escena, un total homenaje a las locuras que los caracterizan, donde Stu se lleva -como siempre- la peor parte. ¡Hasta la próxima!



Valoración: 3 de 5

El humor mayor lo pone Galifianakis. Pero Bradley Cooper se la come desfilando esos pantalones kaki.